Los estados miembros de la UE han acordado una posición para una legislación de protección infantil en línea que elimine los requisitos para que las empresas tecnológicas globales escaneen y eliminen material de abuso sexual infantil (CSAM). Este desarrollo, informado por Reutersrepresenta un resultado significativo para empresas como Google y Meta. La postura del Consejo Europeo difiere de la posición del Parlamento Europeo para 2023. Esa propuesta anterior exigía que los servicios de mensajería, las tiendas de aplicaciones y los proveedores de servicios de Internet (ISP) informaran y eliminaran CSAM, así como los casos de captación. Según el nuevo marco, no existen obligaciones de notificación o eliminación para estas entidades. La legislación transfiere la responsabilidad a las principales empresas tecnológicas. Estas empresas deben evaluar los riesgos asociados con sus servicios e implementar medidas preventivas cuando sea necesario. Este enfoque enfatiza la evaluación proactiva sobre los procesos obligatorios de detección y eliminación. Los mecanismos de aplicación son competencia de los gobiernos nacionales individuales y no de una autoridad centralizada de la UE. Los estados miembros designarán autoridades nacionales designadas encargadas de revisar las evaluaciones de riesgos y las estrategias de mitigación presentadas por los proveedores de tecnología. Estas autoridades nacionales tienen la autoridad para exigir a los proveedores que ejecuten acciones de mitigación específicas si se consideran esenciales. El Consejo Europeo esbozó esta estructura en una declaración: «Los Estados miembros designarán autoridades nacionales… responsables de evaluar estas evaluaciones de riesgos y medidas de mitigación, con la posibilidad de obligar a los proveedores a llevar a cabo medidas de mitigación». El incumplimiento de estas directivas conlleva consecuencias financieras. Los proveedores que no cumplan pueden incurrir en multas, lo que garantiza la rendición de cuentas a nivel nacional y evita sanciones uniformes en toda la UE. El texto propuesto no contiene disposiciones para el escaneo obligatorio de materiales cifrados para detectar CSAM, un concepto que se estaba debatiendo apenas el año pasado. Las discusiones habían explorado formas de equilibrar la protección infantil con la privacidad, pero la versión actual omite tales mandatos. Las disposiciones abordan la protección de los servicios de cifrado. El lenguaje especifica que se debe salvaguardar el cifrado, con el objetivo de preservar canales de comunicación seguros en medio de los debates en curso sobre la vigilancia. Ha surgido oposición en ciertos sectores, incluida la República Checa. Los críticos argumentan que permitir a las empresas de tecnología autorregular la moderación de contenidos podría socavar las plataformas de cifrado. Este modelo de autocontrol genera preocupación sobre la erosión involuntaria de las salvaguardas de la privacidad. La política checa Markéta Gregorová expresó en un comunicado fuertes reservas. Describió el compromiso como “una gran decepción para todos los que se preocupan por la privacidad”. Gregorová criticó además el papel de la presidencia danesa, señalando que «ha impulsado una versión de compromiso de la propuesta después de largas negociaciones, que, si bien parece menos invasiva, en realidad allana el camino para lo que hemos advertido durante mucho tiempo: el escaneo general de nuestras conversaciones privadas». Sus comentarios resaltan los temores de que el acuerdo pueda permitir intrusiones más amplias en las comunicaciones personales con el tiempo. La legislación introduce el Centro de la UE sobre Abuso Sexual Infantil como entidad de apoyo. Este centro ayudará a los estados miembros a cumplir con los requisitos de cumplimiento y ofrecerá ayuda a las víctimas de dichos abusos, proporcionando recursos para los esfuerzos de detección, prevención y recuperación. Por otra parte, el Parlamento Europeo ha abogado por establecer límites de edad mínima para el acceso de los niños a las plataformas de redes sociales. Este llamado busca restringir la exposición a posibles daños, aunque actualmente no está avanzando ninguna legislación específica que aborde la verificación de la edad. La posición del Consejo requiere más deliberaciones. Las negociaciones entre el Consejo y el Parlamento siguen pendientes, por lo que la propuesta no ha logrado la aprobación final.





